Te proponemos un [tweetable]sencillo juego que tiene que ver con la toma de #decisiones[/tweetable]. Para ello nos vamos hasta un lugar que conoces muy bien y que tantos buenos ratos te hace pasar. Vaya por delante que yo prohibiría el consumo de cualquier cosa dentro de la sala de cine, empezando por las bebidas con pajita. No hay nada peor que estar viendo una escena de esas que te ponen a punto de llorar y de repente escuchar un puñetero sorbo…

Pues eso, [tweetable]estás tú solo a la entrada de un cine y hay un puesto en el que venden #palomitas[/tweetable]. Este es el cartel. Siéntete como si estuvieras allí y haz la sencilla elección. ¿Carton pequeño de palomitas por 3€ o cartón grande por 7€? ¿Con cuál te quedas?

palomitas1

Ya has hecho la elección. ¿Te parece mucho pagar 7€ por un cartón de palomitas grande? Bueno, esa fue mi primera elección, aunque si has elegido el tamaño pequeño te encuentras entre lo que elegiría la mayoría de la gente. Pero ahora te propongo la misma situación. Vamos al cine a la siguiente semana y nos encontramos con este otro cartel. ¿Ahora con cuál te quedas? ¿Pequeño por 3€, mediano por 6,50€ o el tamaño grande de 7€?

palomitas2

Si elegiste el tamaño pequeño al principio y ahora con este nuevo cartel has elegido el grande, te acabas de retratar como ese tipo de comprador al que los grandes comercios pueden engañar fácilmente. Nuestro cerebro está preparado para tomar decisiones rápidas, de esta forma hemos conseguido evolucionar. Y de estas decisiones rápidas, siempre solemos elegir el lugar donde hay más variedad frente al que nos da pocas opciones.

El primer cartel sólo nos daba a elegir dos opciones y además con una diferencia grande entre sus precios, por lo que al elegir, nuestro cerebro tenía clara la elección y no se arrepintió de ella. Pero cuando encontramos un cartel con más opciones como el segundo, que se suele emplear a menudo para engañar al comprador, al cerebro le cuesta más tomar una decisión y rápidamente se acciona para justificar la compra, en este caso pensando que el tamaño medio cuesta casi lo mismo que el grande, por lo que por sólo 50 céntimos elige el grande en lugar del mediano.

Si fuiste de los que, como yo, elegiste una clara opción en el primer intento y la mantuviste en el segundo, enhorabuena, ningún comercial conseguirá en la vida venderte una enciclopedia a la puerta de tu casa.

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